CUANDO ENTRAR EN UN CONSEJO NO ES LO QUE ESPERABAS.
Estás dentro… pero no estás: el dilema del nuevo consejero.
La reunión ha transcurrido con normalidad. Se han revisado las ventas, los márgenes, las inversiones y la evolución de los principales proyectos. La documentación era extensa, las presentaciones claras y los acuerdos han quedado recogidos en el acta. Nada ha ido mal. Y, sin embargo, al salir de la sala algún consejero se pregunta: ¿hemos contribuido realmente como consejo a mejorar alguna decisión importante? No si ha supervisado. No si ha formulado preguntas. No si ha cumplido con el calendario, el reglamento y sus obligaciones formales. La cuestión es otra: si ha ayudado a la dirección a interpretar mejor la…







































